
Si te gustan que te cagas los matavenusianos (mira, con la tontería de cambiar el planeta, tiene todas las vocales), te habrás tragao más que garbanzos en un cocido. Pero este Gigandes (¿del "baloncesdo", dices? No, no) lo destaco porque se sale un poco de la norma habitual del género.
Primero, tiene un sistema de recogida de refuerzos un tanto molón en un principio, y absolutamente gilipollas posteriormente. Resulta que tu nave (que es una bola, pero como el juego es en 2D, pues ves un círculo) tiene capacidad para llevar cuatro armas: una delante, otra abajo, another one pa detrás y si no me adivinas la última sería para matarte públicamente. Comienza con una sólo, y si quieres pillar alguna otra, te tienes que acercar hacia la M (misiles), por ejemplo, con el lado por el que quieras que tu nave dispare eso. Además, puedes hacer girar todas las armas en el sentido de las agujas del rejoj con el segundo botón. Molón, ¿verdad? Pues échate 30 partidas y verás cómo te haces la gónada un berberecho, con eso de que ya tienes controlao que el láser debería ir arriba, pero como viene un disparo por arriba, pues me espero a que pase, llego dao media vuelta por arriba, y la señora del segundo ya sabe hacer su propio pan. Lo dicho, que te la lías tú solo a largo plazo.
Segundón, decir que no te quitan ningún arma porque te maten. Qué va. Te las quitan por pasar de fase, chavalín. Eso es premiar el esfuerzo, sí señor. Así va el mundo, que diría la del segundo. Facundo.
Por lo demás, nada nuevo: tiene 8 fases de scroll horizontal con jefazo final, música acorde al asunto aunque bastante original y efectos del estilo chiu-chiu, swop y kaboom. Y una forma también algo sui generis de invitarte a echar más pelas, ya que si las echas (es un decir) y continúas, verás que comienzas al principio de la fase.
Me gusta, sí, pero lo mataría a papirotazos si alguna vez comprase un periódico. Que es que soy mu burro.
